soy feminista
Hoy Día de la Mujer, he pensado que es un buen momento para reconocer públicamente que SOY FEMINISTA.
De hecho, hace unos quince días que tomé la decisión de identificarme personalmente con este término y, además, me he dado cuenta que he sido feminista toda la vida. Y probablemente también he sido algo machista (qué horror……, ésto me cuesta escribirlo…). Rechacé absolutamente identificarme como feminista, pensaba que “feminista” era un término peyorativo, demasiado como para asumirlo……. y, sin embargo, lo que no hacía era darle su verdadero y enorme valor.
Y ¿por qué? pues, conclusión, porque precísamente eran los hombres los que lo devaluaban diciendo que todas las feministas eras feas y lesbianas, y seguramente, en mi subconsciente querría nos ser identificada como tal, y yo puedo ser fea, guapa, lesbiana o no, ¿a quién le importa?, pero está claro que a mí me importaba lo que otros pensaran de mí ¡Qué estúpida¡ Yo que soy una de esas mujeres que han tenido todas las oportunidades y que además he tenido siempre y ejercido la libertad de expresión, no sin mi coste, claro, pero éso no es por ser mujer, ése es otro tema, expresar tu opinión, del tipo que sea, siempre tiene su coste y su recompensa, claro, al menos personal.
Bien, ahora que estoy en plena evolución o revolución, soy capaz de pensar cada vez con mayor libertad, siendo cada vez más sincera conmigo misma y conociéndome mucho más de lo que pensaba.
Pero, ¿con qué definición de feminismo me identifico? con la defensa de la igualdad de derechos y oportunidades para todas las personas, independientemente de su sexo. Indirectamente siempre lo he sido porque llevo años oyéndome decir en multitud de conversaciones de este tipo que yo defiendo a la persona, que no quiero distinguir por ser hombre o mujer, porque creo que lo que importa son nuestros valores y cómo actuamos cada segundo de nuestra vida.
No he leído aún nada de feminismo, pero creo que voy a informarme todo lo que pueda para conocer qué ha pasado desde la revolución feminista hasta el momento actual. Sólo he leído “Un cuarto propio” de Virginia Wolf, que reivindicaba para las mujeres, hace 100 años, un cuarto propio y 500 libras de entonces para conseguir su libertad que partía de una independencia económica y un espacio propio, sin interrupciones, donde pudiera pensar.
Y yo pregunto ¿hemos avanzado mucho? ¿o son más las apariencias que otra cosa?
Creo que el avance es muy lento y que solo podemos conseguirlo hombres y mujeres, respetándonos todos como seres humanos, sin diferencias, dándonos valor, aprendiendo unos de otros y viviendo en paz, con igualdad y dignidad.
Yo vivo en una sociedad muy privilegiada en este aspecto, dentro de lo que es el mundo en general, y en mi sociedad creo que sería muy sencillo avanzar muy rápidamente. La solución está en cada uno de nosotros, cada día, cada actuación de nuestras vidas, simplemente tratándonos como iguales, sin codiciar el poder de ningún tipo y buscando la felicidad para todos.
Yo me comprometo conmigo misma a ser consciente de mis actuaciones, a reconocer cuando no cumplo lo que digo y a rectificar aquellas actuaciones que vayan contra estos principios que son parte de mí, creo que desde siempre.
Quisiera ver a lo largo de mi vida que ya no son necesarias palabras como “feminismo”, “machismo”, “Ley de Paridad”, “Ley de igualdad” o “Ley de violencia de género”, que la igualdad ha sido posible y que, por tanto, ya no es necesario hablar de ella, salvo para que no se nos olvide ………….
democracia “light”
Foto de Tasken
Foucault desarrolla en su libro “Vigilar y castigar” que han existido cambios en las estructuras de poder y de castigo a lo largo de los siglos.
Así mientras que hasta el s.XIX el “Dios”, por el que se justificaba todo, era el Rey (castigo corporal y público), en la época capitalista el “Dios” era la sociedad (castigo corrector, integrador en la sociedad y flexible), época fordista, capitalista e industrial en la que había que integrar a todo el mundo y, por último a partir de los años 1970´s con gran paro estructural, en el que sobran personas y cuando se empieza a resquebrajar la democracia, ahora TODO SE JUSTIFICA EN FUNCIÓN DEL MERCADO, de la eficiencia interna, en la que no se tiene intención de integrar a los excluidos de la sociedad (sociedad de los tercios, 1/3 vive bien, 1/3 está más o menos integrada y el otro tercio sobra, los excluidos).
Otro tema interesante es el de la DEMOCRACIA DE LA COTIDIANIDAD, en el día a día en todas las estructuras formales (familia, escuela, taller…), llegando a la conclusión de que la cotidianidad es dictatorial y que, como mucho, vivimos en una DEMOCRACIA “LIGHT”. Se democratizan las empresas, más horizontalidad, trabajo en equipo, más personas que piensan, pero sigue habiendo una “autoridad” que quiere integrar a las personas, seduciéndolas, pero siempre con el objetivo del mercado, de la productividad, pudiéndose llegar a pensar que el único VALOR es el de la eficiencia en sí misma y no el del valor que pueda proporcionar a las personas su propio desarrollo personal al tener más posibilidades de participar y de pensar.
Mi opinión, o al menos es lo que quiero creer, es que podemos partir de que todas las empresas quieren la máxima eficiencia, pero también quiero pensar que, que los medios para conseguier el fin son ahora más interesantes para las personas (comunicación, participación, desarrollo personal etc..) y son mucho mejores que los de la época capitalista en que eramos mera fuerza y no personas que piensan, que es lo que nos caracteriza y nos da sentido.
En cuanto a la disciplina, algunos defienden que estamos más disciplinados que nunca.
Según Foucault y en relación con el sistema Panóptico de Bentham, todos los ámbitos de nuestras vidas pasan por sistemas de vigilancia muy sutiles que hace que cumplamos normas sin ser vigilados directamente, aunque si nos sentimos observados indirectamente. Creo que puede ser cierto.
Quizás os interese el artículo de este blog del 22 de enero, titulado “ ¿saber igual a poder? ¿y la libertad individual? ”, relacionado con todo ésto.
¿ SABER igual a PODER? ¿ y la LIBERTAD INDIVIDUAL?
He asistido a un taller en el que hemos estado comentando el libro “Vigilar y castigar” de Michel Foucalt. No había oido hablar ni del libro ni del autor y el título no animaba mucho, pero un amigo me ha animado. Lo cierto es que, aunque no he leido el libro, dá mucho de sí para hacer debate.
Algunas de las ideas que salieron y que os propongo son las que comento a continuación.
SABER igual a PODER.
Los poderes necesitan personas con conocimientos que sean útiles a la sociedad, pero es necesario la existencia de normas que delimitan lo que está bien y lo que está mal.
Primer debate, ¿los saberes son buenos o malos?. Yo pienso que todo conocimiento es bueno si se le dá un buen uso. Creo que cuanto mayor es el conocimiento mayor es la potencialidad de las personas y mayor su libertad. Se debate que el ámbito de libertad es muy pequeño y que está muy limitado por las normas, yo defiendo que cada persona tiene su parcela de libertad a pesar de las normas y que cada uno toma sus decisiones y decide como utilizar todo el conocimiento que acumula.
Foucalt hizo numerosos estudios sobre el poder. EL PODER ESTÁ EN TODAS PARTES. Habla de la “retícula” del poder, todos estamos en alguna de esas retículas, estamos identificados de manera que es más fácil que los distintos poderes controlen el cumplimiento de las normas que se hayan establecido.
Es a través de esta óptica de vigilancia, dice Foucault, que la sociedad moderna ejercita sus sistemas de control de poder y conocimiento (términos que Foucault considera tan íntimamente ligados que con frecuencia habla del concepto “poder-conocimiento”). Foucault sugiere que por todos los niveles de la sociedad moderna existe un tipo de ‘prisión continua’, desde las cárceles de máxima seguridad, trabajadores sociales, la policía, los maestros, hasta nuestro trabajo diario y vida cotidiana. Todo está conectado mediante la vigilancia (deliberada o no) de unos seres humanos por otros, en busca de la ‘normalización’.

